domingo, 8 de enero de 2012

SHERLOCK HOLMES: JUEGO DE SOMBRAS, UN JUEGO VISUAL.


Antes que nada, un cordial saludo y un deseo de prosperidad para este nuevo año que comienza y que ya va como por la mitad. Llevaba algún tiempo sin postear por estos lares, pero culpen a la época decembrina y a la pausa activa que provoca el mes de enero, el mes más “divertido” del año. Pero bueno, comencemos con lo puntual, Sherlock Holmes: juego de sombras, la segunda parte de la “adecuada” adaptación hecha por el director Guy Ritchie y protagonizada por Robert Downey Jr. y Jude Law.


Era de esperarse que llegara una segunda de una primera parte bien entretenida y con un montaje visual digno y conocido de su director, por momentos se llega a recordar su trabajo en Snatch: cerdos y diamantes y por supuesto Aces Calientes. El papel del analítico y preciso detective, paranoico y excéntrico es el tipo de personajes que encajan perfectamente en la persona de Downey Jr. Es como si los guionistas desarrollaran específicamente estos roles pensando en don Robert, además la dupla formada con Jude Law rinde sus frutos.

Los datos arrojados hasta ahora en la taquilla mundial no superan lo hecho hace un año con la primera película, pero tampoco son sumas despreciables, teniendo en cuenta que ya sobrepasó los 200 millones US$ ya se habla de una tercera (¿alguien lo duda?). En juego de sombras destaca la rivalidad del detective Holmes con el que siempre fue su archirrival en las novelas de Sir Conan Doyle, el aclamado pero temerario Profesor Moriarti, un genio matemático y científico que solo podría jactarse de igualar o inclusive superar a su contraparte, Holmes. Una rivalidad que Ritchie supo plantear en pantalla, una lucha de intelectos que poca necesidad tenía de llevarse reducida a los golpes, pero que por el tono action man del film vio la penuria de este encuentro hollywoodense. Sin embargo, es un detalle minúsculo que no le resta valor al producto crispetero.